COLOMER VIADEL, Antonio
ISBN: 978-84-92754-63-2 / 1ª Edición 2025 / 196 pp. / 17x24 / Rústica
El resplandor del barroco hispanoamericano es la luz de ese mestizaje cultural y de las relaciones humanas, inspirados por la prioridad de la evangelización en un Imperio de integración de gentes.
La vertebración del mismo se apoya en las leyes y en redes de hospitales, escuelas, universidades, iglesias, catedrales, tribunales de justicia y cabildos. Hay que destacar esta herencia de los municipios romanos y castellanos, prodigio de diseño, escuela de participación política, con la figura generalizada de los personeros, creada por el Rey Alfonso X El Sabio (Partida III, desde 1256), como verdaderos defensores del pueblo de aquellas villas de frontera, en Castilla, frente a los abusos de elites de cualquier signo.
Se trata de una civilización de inspiración idealista y espiritual, pese a desfallecimientos, frente a otras de praxis materialista y utilitaria, de pura dominación.
También debemos insuflar la reciprocidad de dones, propia de las comunidades amerindias, en el conjunto de nuestras relaciones.
A la hora de la Independencia –resonancia de guerra civil– Francisco Antonio Zea realiza una profecía que se cumplió: en 1822, poco antes de morir en Londres, afirma que si el proyecto de Confederación Hispánica, por él propuesto, es rechazado por unos y otros, antes de terminar el siglo el Imperio español se derrumbaría, y los países iberoamericanos, divididos y fragmentados, serían sometidos por las potencias anglosajonas.
En esta obra se exponen las causas y razones por las que no se pudo construir aquella integración deseada, desde el principio, por los Libertadores. Y también las propuestas y proyectos por los que, pese a todos los obstáculos, aún puede germinar en el siglo XXI el proyecto regenerador e ilusionante de la Unión Iberoamericana.